Sé lo que quieres ver en el mundo

Hace varias semanas que la vida tal y como la conocíamos paró para dejar paso a un escenario insólito. El planeta entero está atravesando momentos de incertidumbre y asombro y sé que el proceso de adaptación en ocasiones puede resultar intenso.

No sé qué nos espera después de todo esto, pero sí sé que cuando todo esto pase, espero que no volvamos a “la normalidad”. Al menos, no a “la normalidad” tal y como la conocíamos porque siento en lo más profundo de mi ser que esa supuesta normalidad forma parte del problema que hoy vivimos.

¿Quieres saber por qué digo esto? ¡Sigue leyendo que te lo cuento más abajo!

La normalidad era parte del problema.

Como te comentaba en las líneas anteriores, no creo “volver a la normalidad” sea la solución para resolver la situación que estamos viviendo. Todo lo contrario. 

Es más, creo que es importante que en estos momentos de cambio profundo aprovechemos la oportunidad que el universo nos brinda para construir una nueva manera de habitar el planeta.  Ahora más que nunca es fundamental que cultivemos una enorme red de amor y sostén que nos mantenga con la vibración bien elevada y nos ayude a soltar lo que ya no nos sirve. 

Cambio climático, inconsciencia, desconexión, desastres naturales, insensibilidad, injusticias políticas, dramas sociales, abusos de poder, piloto automático, crisis humanitarias, egoísmo, intolerancia, sufrimiento… ¿de verdad queremos seguir sosteniendo todo esto?

Estamos viviendo una situación sin precedentes históricos y, la verdad es que, yo no puedo evitar ver esto como una oportunidad inmensa. No puedo evitar ver esto como LA oportunidad de dejar atrás un sistema que (obviamente) no funcionaba para empezar a construir uno nuevo.

Porque, te digan lo que te digan, construir entre todxs una nueva forma de habitar el planeta más consciente, más respetuosa y más amorosa es perfectamente posible.

¿Cómo lo hacemos? ¿Cómo construimos ese “nuevo mundo”?

Muy sencillo: Empezando por los cimientos. O lo que es lo mismo, cambiando en cada unx de nosotrxs lo necesario para cambiar el mundo.

¿Eres consciente de cuánto puede cambiar el planeta si cada unx de nosotrxs cambiamos algunos hábitos cotidianos?

Creo que es fundamental sembrar a nivel individual lo que queremos ver en el mundo, y por eso en casa intentamos (en la medida de lo posible) apostar por un estilo de vida consciente y respetuoso con el planeta. 

Por supuesto, no has de hacerlo todo de golpe ni cargar tu espalda con toneladas de culpa por no ser la persona más ecológica y consciente del mundo. Simplemente, se trata de revisarnos a nivel interno y revisar nuestro día a día para ver cómo vivimos y si hay algo que podemos/queremos hacer para contribuir al cambio de paradigma.

Propuestas para contribuir al cambio.

En los últimos años he ido incorporando pequeños hábitos para intentar sumar. Algunos de estos hábitos ya forman parte de mi día a día, y otros, estoy tratando de incorporarlos poco a poco. Hoy me apetece compartir contigo algunas ideas que espero puedan servirte.

Allá van algunas propuestas:

‣ Revisa tu forma de alimentarte y, en la medida de lo posible, compra productos naturales y ecológicos.

Por ejemplo, nosotros compramos los vegetales y la fruta a un vecino de un pueblo cercano que hace agricultura ecológica. De esta manera nos aseguramos de que los alimentos no están tratados con pesticidas nocivos y además potenciamos la economía local. 

Además, hace años que aposté por una alimentación vegetariana. Este hábito es muy personal, pero me parecía justo contártelo. Sé que hay mucha polémica con este tema y por supuesto, no quiero decirte que esta opción sea la mejor para todo el mundo. 

En mi caso, es la opción que más alineada está con mi forma de entender la vida, pero, por supuesto, me parece fundamental respetar cualquier otra forma de alimentación. Sin embargo, si decides incluir en tu dieta productos de origen animal, sí te aconsejaría que intentes, en la medida de lo posible, que sean ecológicos para evitar ingerir el exceso de fármacos y hormonas que la cría de animales en granjas lleva asociada.

‣ Apuesta por el comercio justo y de proximidad. Crea riqueza en tu entorno social cercano.

Apostar por el comercio justo y de proximidad no solo ayuda a generar salud y riqueza en nuestro entorno social, sino que además contribuye a la salud del planeta al evitar desplazamientos innecesarios.

Espero que los nuevos tiempos traigan altas dosis de tribu, que volvamos a lo esencial y que adoptemos una forma de vincularnos y de consumir mucho más consciente y equilibrada.

En este sentido, creo que es hora de volver al consumo slow que nos proporciona el pequeño comercio de barrio y de empezar a crear una red económica y social basada en el cuidado mutuo y el sostén.

‣ Invierte en marcas éticas que apuestan por un estilo de vida natural y sostenible.

En mi caso, he incorporado esto principalmente en la alimentación y en los productos de cosmética e higiene personal (cremas, maquillaje, desodorante, champú, pasta de dientes, etc).

Además, para mí es fundamental asegurarme también de que las marcas que consumo no testan sus productos en animales. 

Mi siguiente reto es incorporar esta filosofía en la ropa. Suelo comprar poca ropa, pero cuando lo he hecho en el pasado no siempre he optado por marcas de ropa éticas (por pura ignorancia, la verdad). 

Hasta ahora nunca me había parado a informarme de los métodos de producción de las marcas que compraba. Pero, ahora que he investigado más y estoy concienciada con este tema, cuando tenga que volver a comprar ropa me esforzaré en investigar de dónde proceden las prendas y cómo han sido fabricadas.

‣ Intenta reducir al máximo el consumo de plástico (especialmente los plásticos de un solo uso)

Esta es la gran batalla. Nosotros en casa seguimos esforzándonos para reducirlo más cada día.

Para ello, algunos de los hábitos que hemos incorporado son:

  • Llevamos nuestras bolsas de tela al supermercado.
  • Compramos las cápsulas de café biodegradables para evitar las típicas de plástico.
  • Utilizamos envases de cristal para conservar nuestros alimentos.
  • Hemos dejado de comprar botellas de agua de plástico y hemos optado por botellas de cristal.
  • Hemos escrito a los departamentos de atención al cliente de algunas marcas que pueden evitar el plástico en sus productos para hacerles saber nuestro descontento con sus métodos.

Quiero hacer una mención especial a este último punto, porque, aunque te parezca una tontería, funciona enormemente. No olvides que cada € que gastamos es una especie de “voto” a favor de un producto o una marca (y por tanto, de sus métodos)

Así que, si no estás de acuerdo con la filosofía de producción de una empresa… lo mejor que puedes hacer es no comprar sus productos y hacerle saber por qué has dejado de consumirlos.

¡Vas a ver cómo se ponen las pilas para satisfacerte!

Otra gran idea para reducir el consumo de plástico es empezar a comprar a granel. Hoy en día es fácil encontrar todo tipo de productos (frutos secos, cereales, productos de limpieza, legumbres, etc.) y las tiendas que los venden suelen ser pequeños comercios por lo que además, ayudamos al comercio local.

‣ No te olvides de las 3R: Reduce, reutiliza, recicla. Apuesta por el minimalismo. Recuerda: en algunos casos, menos, es más.

Separar la basura, evitar consumir aquello que no necesitamos, adquirir envases reutilizables, regalar lo que ya no necesitamos a alguien a quién le pueda servir…

¿Eres consciente de cuánto suman estas pequeñas acciones si las multiplicados por los millones de humanos que somos en el planeta?

‣ Intenta ponerle la máxima consciencia al consumo de agua, energía y combustible.

En este sentido, en casa intentamos evitar desplazamientos innecesarios en coche, ponemos atención para no dejarnos luces encendidas cuando salimos de las habitaciones y nos esforzamos por reducir el tiempo que tenemos abierto el grifo cuando nos duchamos o nos lavamos los dientes.

‣ Si eres mujer, hay muchas formas de vivir tu menstruación de manera más consciente.

Las compresas y los tampones tradicionales además de tener compuestos que pueden ser tóxicos y causar irritación son enormemente contaminantes. Una buena forma de ayudar al planeta y apostar por tu salud es pasarte a la copa menstrual y/o a las compresas de tela.

Son una alternativa cómoda, ecológica y súper eficaz.

‣ Sé respetuosx con la naturaleza y con todxs sus habitantes (también el resto de humanos)

Por ejemplo, podemos hacerlo eligiendo la bici en vez del coche para nuestros desplazamientos cuando sea posible o recogiendo los residuos que encontremos en la playa o en la montaña y depositándolos en un contenedor apropiado para que puedan ser reciclados. 

Estas acciones de cuidado son extensibles también al resto de animales (humanos o no). Ayudemos a las protectoras, luchemos por los derechos de los animales, seamos amables y compasivos con nuestros vecinos… en definitiva, tratemos a los demás como nos gustaría que nos tratasen a nosotrxs en esa situación.

‣ Cultiva el amor y enriquece tu mundo interior.

Desde mi punto de vida, es clave que acompañemos todos los cambios “externos” de la mentalidad y la energía adecuada para sostenerlos. No tiene sentido que hagamos algo por “moda”, es importante que los cambios que incorporemos vayan acompañados de cambios profundos a nivel mental, emocional y espiritual.

Para esto, te animaría enormemente a invertir en ti, en tu autoconocimiento y en tu autocuidado. Compra libros que sumen, fórmate, visualiza películas y documentales que te muestren nuevos horizontes, asiste a eventos de crecimiento personal, viaja, haz terapia para profundizar en tu autoconocimiento y apostar por tu bienestar, comparte la vida con gente afín que sume a tu día a día… en definitiva, conviértete en la persona que te gustaría encontrarte en el planeta que quieres habitar.

Y hasta aquí mis recomendaciones.

Yo tengo claro que quiero formar parte de esta nueva tierra que ya he empezado y estas son algunas de las pequeñas acciones que yo he incorporado a mi vida para tratar de sumar.

Y tú, ¿quieres formar parte? Si es así, ¿cómo quieres a sumar?

Me encantará que me cuentes si hay algún hábito en tu día a día que te ayude a cuidar el planeta y que a mí no se me haya ocurrido y que compartas esta información con todas aquellas personas a las que creas que les puede servir.

 Puedes dejarme un comentario o escribirme a tribu@holisticlifestudio.com

¡Vamos a inspirarnos entre todxs!

Mil gracias por leerme y por formar parte de esta aventura.

Un abrazo fuerte,

Cinthia
Holistic Life Studio · Psicología Holística & Vida Consciente
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